Viejos sueños… por Mari Carmen Bastos

Viejos sueños… por Mari Carmen Bastos

Qué hacer con esos viejos sueños. Con los que te embriagan de melancolía.

Esa melancolía que emborracha y adormece los sentidos. Dando lugar a una desazón, sinrazón, sinsentido.

Como el licor más caro va conquistando nuestra razón hasta dejarla sometida y sumisa a esos viejos sueños.

¿Cómo deshacerte de ellos? Si alguien encuentra el bálsamo sanador que, por piedad, lo diga.

Hay momentos que te conviertes en viajera emocional, y recorres punto por punto, cada sentimiento, cada sensación producida en un tiempo pasado.

Sé que no se debe vivir el pasado, no es práctico porque perdemos nuestro presente; pero sobre todo, no es sano.

Nuestra salud emocional se resiente y nuestro estado anímico sufre vaivenes no muy deseables.

Pero, qué hacer con los viejos sueños.

Renunciar a ellos sin más; tampoco es justo.

Aunque, qué paradoja hablar de justicia cuando hay cerrojos que encarcelan el alma.

Y, ¿qué aconsejas entonces?

Embriagarte de esos viejos sueños, viajando por esa melancolía, no aconsejable, y sumiéndote en un viaje emocional que te hará sentir placer; un placer engañoso, ficticio, que después dejará secuelas en tu alma.

O, por el contrario, renunciar a ellos, vivir el presente y disfrutar con cada nueva sensación que la vida nos ofrece.

A pesar de parecer evidente, no siempre es una decisión fácil.

Porque amurallar el propio sufrimiento, aunque éste sea debido a esos viejos sueños, es arriesgarte a que te devore desde el interior.

 

Mari Carmen