Mayores de 60, la Generación Todoterreno

Mayores de 60, la Generación Todoterreno

La vida cambia muy deprisa. Las costumbres de una generación son distintas de la generación anterior y, por supuesto, de la posterior. Nadie ha vivido como sus abuelos ni como sus nietos. Pero los cambios operados en nuestro mundo a partir de mediados del siglo XX han sido tan profundos que las personas que tenemos más de 60 años podemos ser considerados como “La generación todo terreno”.

Las personas de mi edad tenemos el privilegio de que, a diferencia de nuestros padres y abuelos que, prácticamente, vivieron como las generaciones anteriores con unas diferencias mínimas, nuestra generación ha presenciado los cambios más brutales que ha experimentado la humanidad en todos los aspectos: trabajo, confort, comunicación, convivencia, etc.

Hemos pasado de la siega con hoz, la barcina con carros y mulos y la trilla en las eras a la cosechadora moderna, hemos pasado de la yunta de mulos a la vibradora de olivos, hemos pasado de los cántaros de agua a los jacuzzi de los cuartos de baño, hemos pasado del borriquillo y la bicicleta al coche 4×4, hemos pasado de tener que esperar 2 ó 3 horas para poder hablar por teléfono con alguien de Sevilla a llevar un móvil en el bolsillo que nos permite contactar con Nueva York o Moscú en un segundo, hemos pasado de la pluma y el tintero al ordenador y a la impresora láser, hemos pasado de leer las noticias en el periódico con un día de retraso a leer cualquier periódico del mundo en tiempo real a través de Internet. Hemos pasado, en fin, de la autoridad indiscutible de los padres a una libertad de los hijos que, en algunas ocasiones, se convierte en dictaduras sobre los padres.

¿Nos parecen bien estos cambios? En la inmensa mayoría de los casos, por supuesto que sí. Hemos tenido la suerte de vivirlos y  nos han dado experiencia y sabiduría. Los jóvenes de ahora quizás no tengan la oportunidad de ver tantas cosas diferentes. Pero, por ello, no somos ni mejores ni peores. Cada época tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La madurez da sabiduría pero también da prejuicios y recelos que enturbian un poco nuestra mirada, que, en el caso de los jóvenes, normalmente, es limpia y clara. Y, aunque son impetuosos, fogosos y pasionales, son bien intencionados, solidarios y altruistas. Lo importante  es que la vida  y los acontecimientos que  vivimos nos  ayuden  a  todos -jóvenes y mayores- a crecer como personas.

 

                                                                           Rafael Rodríguez Graciano