Las heridas del viento, por Mª Carmen Bastos

Las heridas del viento, por Mª Carmen Bastos

En este laberinto de Fortuna,

donde la Diosa gira la rueda,

y todos los que arriba están, por un momento,

fugazmente, vuelven a caer sin consuelo.

En esta oscuridad del Alma,

donde suplica por no ser más herida,

quejándose de no tener lugar para acoger las cicatrices,

que el viento va dejando a su paso.

No hay verdad más sincera

que la de un corazón herido,

suplicando a su verdugo compasión en el castigo.

Así, esta alma mía, cautiva y dolorida,

entregándose al viento confiesa

estar dispuesta a someterse a sus heridas.

 

“Dejarte herir por el viento,

Siempre que piense herirte todos los días,

Haciéndote olvidar que son heridas”.

Mari Carmen.