La vida de las que dan la vida, por @davidwences

La vida de las que dan la vida, por @davidwences

A pesar de que no pretendía tocar un tema tan sensible, el bochornoso espectáculo de políticos que se ha producido estos días pasados, reconcome mi paciencia, me indigna en el más profundo sentido. Por una parte, ese ministro de justicia, que se ha quitado la máscara con que lograba disfrazarse en la alcaldía de la capital y nos muestra su verdadera imagen, la de una derecha muy ligada a la pasada dictadura, por más que recuerde orgulloso en más de un foro, su ascendente represaliado por el régimen. La recalcitrante ideología de un hombre que no simula en su hábil oratoria su tendencia al oscurantismo, a la represión, a la prohibición, todo por ejercer su autoridad sobre aquellas mujeres que deciden actuar sobre sí mismas, su moral es la única, la verdadera, la incuestionable. Dando lecciones de vida a seres que dan vida, ni su naturaleza lo legitima, porque, ¿qué más puede hacer el hombre en un embarazo que observar, escuchar y sentir lo que puede transmitir su compañera?

Esa portavoz Escudero, tergiversando información y adulterando en su discurso la palabra “mujer” (denigrante el machismo subyacente en su cínica defensa de los derechos fundamentales), llega a tachar a la mujer que interrumpe el embarazo de inculta, analfabeta, inestable… Entre las muchas réplicas que se prestan, la más necesaria, la más contundente, esos argumentos se basan en mentiras, falaces, indignantes, manipuladoras, inadmisibles.

¡Qué contradicción tan inhumana dejar nacer a seres con problemas predescritos y dejarlos sin ayuda en vida, indefensos y con casi nulas capacidades de dignificar su existencia!

¿No nos representan? Precisamente ese es el problema, que sí lo hacen y me avergüenzo.

Se reconforta la iglesia católica, presta con el látigo, que ve como logra influir y convertir su inventario de pecados en delitos… Da igual que nos devuelvan a tiempos de hipócritas medidas que hacían al señorito llevar a su hija a Inglaterra a abortar y defender aquí la represión más dura. A la indefensa, recurrir a métodos peligrosos, a sentirse y vivir al margen de la ley, proscrita desesperada, y por tanto expuesta a altísimos riesgos.
El debate de este siglo no debería ser ese, de prohibiciones, más que probada su invalidez a lo largo de los tiempos, debería transitar en el cómo de una educación sexual muchísimo más insistente en el respeto, en la prevención, en vivir la realidad afectivosexual de nuestros niños-adolescentes mucho más intensamente, anticiparse a la cada vez más presente pero ficticia realidad de la pornografía, no dejar a la calle el papel que nos incomoda, no permitir al miedo que nos impida poner luz en la mirada del niño. No es tiempo de limpiar la conciencia con una autoridad malentendida.

Siento más que nunca la indefensión de la mujer para sentirse libre, porque aquello que crece en su interior, es suyo más que de ninguna ley y como parte de sí misma, defiendo su derecho a decidir, cualquier derecho fundamental es eclipsado, no hay nada por encima de su vida, la de
la propia mujer.

@davidwences