La primera joven con sindrome de down en ser presentadora

La primera joven con sindrome de down en ser presentadora

La mayoría de personas con discapacidad no obtienen todas las oportunidades que merecen, por lo que tienen que luchar el doble que cualquier persona cuando quieren conseguir algo. En el caso de Mélanie Ségard, una chica de 21 años, esto no ha sido un problema.

Mélanie lleva años luchando para conseguir su empleo soñado: presentadora del tiempo. Después de mucho tiempo preparándose para ello, decidió hacer una demostración en vídeo y publicarlo en las redes sociales. Desde ahí animó a todos sus amigos y contactos a compartirlo para hacerlo llegar a algún canal de televisión que se interesara por ella.

Después de conseguir más de 3 millones de visualizaciones, su vídeo llegó a manos de la cadena de televisión pública francesa France 2, donde se pusieron en contacto con ella para ofrecerle algo. Ayer martes, Mélanie cumplió su sueño presentando el tiempo en directo.

No es la primera vez que vemos como una persona con discapacidad emplea todo su esfuerzo en conseguir un objetivo. Así conocimos a Noelia Garella, una joven que consiguió convertirse en la primera profesora con Síndrome de Down. Algo similar le ocurrió a Collete Divitto, una joven Síndrome de Down que abrió su propio negocio de galletas caseras cansada de que ninguna panadería la contratara, a pesar de estar perfectamente capacitada para ello.

Afortunadamente, muchas asociaciones apoyan a estas personas en su lucha por conseguir lo que quieren. En el caso de Mélanie, varias asociaciones francesas encargadas de defender los derechos de las personas discapacitadas le ofrecieron todo su apoyo, compartiendo su historia y animándola a seguir adelante.

Esperamos que después de esta increíble experiencia, Mélanie continúe su carrera y consiga dedicarse a esto que tanto le apasiona: presentar el tiempo.

Desgraciadamente, la igualdad de oportunidad no se muestra en todos sus ámbitos todo lo bien que debiera, y sacamos a colación el mal ejemplo de los últimos juegos olímpicos de Río, en los que se paga 2/3 menos a los atletas paralimpicos que a los olímpicos, en muchas ocasiones, el comportamiento de los organismos estatales o internacionales es de juzgado.