La Feria de Casariche en la Posguerra

La Feria de Casariche en la Posguerra

Los jóvenes que están iniciando la preciosa aventura de editar un nuevo periódico,  TESELAS DE VENTIPPO,  me han invitado a colaborar escribiendo  en sus páginas lo que he conseguido aprender sobre Casariche. Y como lo que pretenden, entre otras cosas, es divulgar lo que somos y lo que fuimos,  empiezo por lo más próximo: NUESTRA FERIA.

Me vienen a la memoria mis primeras ferias. Había acabado la guerra y la miseria se enseñoreaba por doquier. Como había hambre y faltaba dinero, las golosinas que se compraban entonces eran garbanzos tostados, peladillas y camarones de la Isla. El turrón se veía puesto en montoncitos en las casetas que lo vendían, pero era algo impensable para casi todos nuestros antepasados. El alumbrado se reducía a unos arcos multicolores,  pocos, en la Calle La Palma. Entre lo más admirado era la llegada, el día 24 de julio, víspera, a las dos de la tarde,  en el tren Correo,  de una Banda de Música  que  procedía de Alcaudete unas veces, de La Rambla otras, o, excepcionalmente, de Málaga. La recibían el Alcalde, el Secretario, Ricardo Rodríguez, un melómano excepcional, Manuel Medina,…. y una chiquillería revoltosa que hacíamos que los municipales tuvieran que llamarnos al orden o darnos algún coscorrón. Iba tocando, casi siempre el pasodoble Amparito Roca (escuchar al final del artículo) hasta el Ayuntamiento, allí comunicaban a cada músico dónde se tenía que alojar (pues no había dinero para pagar pensión, posada ni fonda y los músicos comían y dormían en casas particulares). Recuerdo que a la de mis padres siempre iba uno que tocaba el saxo.(Puede que de ahí venga mi simpatía por este instrumento). Esta banda acudía a todos los eventos. Salía desde la Plaza del Ayutamiento tocando un pasacalles que  era como el reclamo para que la gente acudiera: natación, cucañas, carreras de cintas a caballo, en bicicleta…. Las carreras de cintas se celebraban en la carretera de la estación, entre ésta y el túnel; luego en Triana, entre el túnel y la plaza de la Fuente, actual de Cuba, Por la noche tocaba en la caseta instalada en la misma plaza. Podían entrar a bailar o a sentarse los que pagaban una entrada, es decir, los de siempre, Los demás, apretujados alrededor, veíamos la escena.

El primer día había feria de ganados. Se ubicaba en la Dehesa ( en la Jesa, se decía)  actuales calles Julián Grimau, Félix Rodríguez de la Fuente, camino Cerro Bellido. Era interesante oir las conversaciones a trío entre vendedores, compradores y tratantes….Después, la celebración del trato, las copas….

Las atracciones se instalaban en un paseo de eucaliptos que había junto al río en Triana: Voladoras, Barquillas (columpios con varias barcas que admitían a dos o a cuatro niños cada una), caballitos, una noria a la que había que subir por unas malas escaleras… Y circos, Todos los años venía un circo que se instalaba en las proximidades del nuevo puente de la estación. El Castilla, que contrató como músico por dos o tres años a Carlos Sojo, el Ferroni, que fue deshecho por un vendaval de viento  y cuyos restos estuvieron varios años en los patios de la Fábrica de Fideos, etc. Etcétera..

Sería interesantísimo conseguir testimonios de lo que fue nuestra fiesta mayor durante el siglo pasado, encontrar fotografías, hilvanar recuerdos y, con todo, tratar de ofrecer al pueblo interesado un documento vivo de cómo la celebraban nuestros padres y abuelos. Este documento podría ser un librito con fotografías, textos, recortes, etc. Se podría titular UN SIGLO DE NUESTRA FERIA . Nosotros, jóvenes, y mayores, tenemos mucho que ver con esta historia, porque..¿ quien nos dice que no fue en ella cuando el abuelo se  enamoró de la abuela, y  de ese amor nacieron nuestros padres y de nuestros padres…..

Yo he escrito estas breves notas como muestra de las que cada uno puede aportar. Si todos hacemos lo que podemos, nuestra historia será algo vivo y nosotros tendremos el orgullo de sentirnos protagonistas de la misma.

Y como sé que va a ser así, a todos, hasta a los que no colaboren, deseo sinceramente que estos días grandes nos colmen de   toda clase de felicidad y suerte.

José HERRERA RODAS