Excelencia de El Quijote, por Rafael Rodríguez

Excelencia de El Quijote, por Rafael Rodríguez

Heredé el entusiasmo por El Quijote de mi padre quién, a pesar de que sólo tenía estudios básicos, era un enamorado de esta novela.

El Quijote está considerado como el libro más importante de la lengua castellana. ¿Qué tiene este libro para que tenga tanto mérito? Para comprobar su importancia yo creo que lo mejor es transcribir algunos párrafos para que podamos apreciar la excelencia que todos los entendidos le dan a esta obra.

Y ahí van varios ejemplos sacados de los capítulos XLII y XLIII de la 2ª parte (Consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes de que fuese a gobernar la ínsula):

  • Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje y no te desprecies de decir que vienes de labradores, porque, viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos que te cansaran.
  • No hay que tener envidia a los que padres y abuelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
  • Si cuando estés en tu ínsula viviere a verte alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes, antes le has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que el hizo.
  • Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
  • Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
  • Sea moderado tu sueño, que el que no madruga con el sol, no goza del día.
  • Jamás te pongas a disputar de linajes, pues por fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor, y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado.

Por último, leamos con atención el magistral párrafo del capítulo LVIII en el que don Quijote hace un canto a la Libertad:

La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrecheces de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas y mercedes recibidas son ataduras que no dejan campear el ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!

Rafael Rodríguez Graciano