Ermita de San Antonio y vicisitudes de su Hermandad (1ª parte), por D. José Herrra

Ermita de San Antonio y vicisitudes de su Hermandad (1ª parte), por D. José Herrra

A los vecinos de la antigua Calle San Antonio (que curiosamente nunca tuvo este nombre) de Casariche cariño y esperanza de que la hermosa Velada que todos los años hacen desde 2002 crezca y, uniendo su entusiasmo, consigan devolverle su entrañable y centenario nombre.

La Hermandad de San Antonio de Padua de Casariche se fundó  antes del año 1771, fecha en que se construyó la ermita en la calle Pósito, esquina con la Plaza donde está el actual Ayuntamiento, sufragada con limosnas de los hermanos  y del vecindario. El PÓSITO (institución benéfica de origen antiguo) era un almacén de grano (cebada, trigo, avena, arvejas, etc.) que tenían todos los ayuntamientos para prestarlo a los labradores pobres con el fin de que pudieran sembrar  sus campos, si no tenían semilla. En Casariche el Pósito estaba ubicado en la actual Casa de la Cultura (Biblioteca). Es lógico  que la Hermandad existiera  antes de la construcción de la ermita, pues ella fue la que mandó construirla y pagar todos los gastos (Hace bastantes años aparecieron esparcidas en las calles del pueblo las hojas arrancadas del libro de cuentas de la construcción. Ya no existe)

Debió de pasar diversas vicisitudes, porque el primer libro que pude consultar de la misma está fechado el 13 de junio de  1790  y  en  él  se  dice:  “Libro donde se han de fixar las Quentas del Señor San Antonio de Padua, por los hermanos  que para este fin se nombren; principia desde el día 13 de Junio de 1790 años. Los documentos anteriores a 1790 son pliegos u hojas sueltas que recogen donaciones, contratos, escrituras, pero no forman un libro. Siempre ha recibido muchas donaciones.

  • 30 de Diciembre de 1789, “Juan de Torres y Dª María Escacena moradores El  de este lugar como hemos tratado y nos hemos comprometido el hacer donación al Sr. San  Antº. De Padua de este Lugar de dos $ (fanegas) de tierra que tenemos en el Partido del Campanario linde  con otras del mismo Santo y Juan López Ruiz, y las donamos para el Culto al Sr. San Antonio y su Hermita, puramente irrevocable ahora ni en tpo. alguno…”.

El 13 Agosto de 1 787 el presbítero y vecino de Casariche D. Bartolomé de Sojo dona “a la Hermandad del Sr. San Antonio de Padua de este lugar sita en la Capilla o Hermita de la calle del Pósito el Horno de Poya que tengo mío propio contiguo a dicha Hermita para que con sus rrentas siempre puedan…. adornar dicha Hermita…”  (Así se llamaban los hornos de cocer pan que no cobraban en metálico, sino en especies, el importe de la cochura). Las cuentas de la Hermandad  recogen como ingresos anuales 600 reales de vellón que le cobraban al arrendador.

La Hermandad siguió existiendo, unas veces autorizada por la Jerarquía y otras a pesar de ella. Muchas veces tenían que pagar a alguna persona para que hiciera los asientos contables, como, por ejemplo, “dose reales por la formación de estas cuentas”. Los ingresos provenían, como se ha dicho, de donaciones, limosnas, más  rentas de las fincas y del horno, etc. como rezan estos asientos: “De un zerdo que le donaron al Santo, 80 rles”… Dos y media fanegas de trigo a precio de 38 rles que hasen nobta y cinco”,

Algo serio volvió a  pasar porque el 4 de marzo de 1 818 se clausuró de nuevo.

CONTINUARÁ…

D. José Herrera