El último de los bandoleros famosos: El Pernales, por Rafael Rodríguez

El último de los bandoleros famosos: El Pernales, por Rafael Rodríguez

Termino estos articulillos sobre EL BANDOLERISMO EN CASARICHE hablando sobre “El Pernales”, ya que Casariche y sus cortijos fueron escenario de parte de sus andanzas y aventuras.

Francisco Ríos González “Pernales” nació en Estepa el 23 de Julio de 1879. El apodo, según le contaron a José Mª de Mena, viene de su abuelo o bisabuelo paterno que vendía piedras de chispas de contrabando para encender la pólvora en las escopetas antes de inventarse el mixto o fulminante que hoy va en el culo de los cartuchos de caza. Esas piedras son pedernales. Otros dicen que el apodo le viene porque era una persona muy dura, como se verá en su biografía.

Se casó en 1901 con Mª de las Nieves Pilar Caballero con quien tuvo dos hijas. La mujer era de la misma familia del célebre Juan Caballero “El Lero”.

pernales_El dramático suceso de que el padre de Pernales muriera a consecuencia de un culatazo que le dio con el fusil el sargento de la Guardia Civil al sorprenderle robando un mulo, fue probablemente lo que decidió a Francisco a echarse al monte. Primero, el robo de caballerías, como su padre, para sacarlas de Andalucía y venderlas en Castilla o en Portugal, y después ya el bandolerismo abierto, robando y matando en los cortijos.

La ferocidad innata de Pernales se manifiesta claramente en un hecho que denunció su propia esposa. En cierta ocasión una de sus hijas de uno o dos años de edad, estaba llorando por la noche y Pernales gritó que le dejara dormir. La niña en su cuna no dejaba de llorar y entonces Pernales cogió  una moneda, la echó al fuego y cuando estuvo al rojo la cogió con las tenazas y se la puso en la espalda a la criaturita diciéndole: –“Para que llores con razón.”

Este suceso fue sabido por todo el pueblo dando a conocer toda la cruel conducta del individuo. Más tarde Pernales castigaba a sus hijas haciéndoles quemaduras con la lumbre del cigarro. Siguieron así las cosas hasta que su esposa abandonó al Pernales,  y llevó sus hijas a Osuna a casa de unos familiares.

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Cadáveres del Pernales y El Niño de Arahal expuestos al público

Pernales pasó de los robos a los crímenes y formó una banda con El Niño de Gloria y Canuto. En una ocasión, amenazaron a una señora en un cortijo de Cazalla con degollar a su hijo en la cuna, si no cedía a sus pretensiones, y la violaron sucesivamente los tres.

El suceso más famoso de El Pernales es el asesinato del casero del cortijo de Los Hoyos en La Roda, llamado Macareno, que horrorizó a aquella población y donde El Pernales se erige en justiciero inapelable. El Macareno había envenenado al Chorizo y al Soniche, entregándolos muertos a la Guardia Civil en espera de recompensa. El propio Pernales parece que participó en la fatal paella emponzoñada con rejalgar, y que, habiendo sentido los efectos del veneno, se retiró a sufrirlos a un barranco, donde, entre la vida y la muerte, pasó tres largos días agónicos hasta eliminar, entre sudores y secreciones, la terrible droga. Apenas recuperadas las fuerzas, sorprendió indefenso al Macareno quien escuchó la fría sentencia de muerte de labios del  duro bandolero. Lo ató a un olivo y lo fue matando lenta e irremediablemente, gozándose en el dolor de su víctima.

La Guardia Civil lo persigue sin tregua y cerca de Villafranca de Córdoba, cuando vadeaban el río Guadalquivir, en el tiroteo murió El Niño de Gloria y fue capturado herido Canuto. Pernales se quedaba sin banda y solamente  podía ya contar con El Niño de Arahal, último de sus compañeros. La situación se había hecho insostenible y un verdadero ejército de civiles estableció su cuartel general en La Roda, donde se cruzan los ferrocarriles longitudinales y transversales de Andalucía.

 Lápida de El Pernales y El Niño de Arahal en el cementerio de Alcaraz (Albacete)

Lápida de El Pernales y El Niño de Arahal en el cementerio de Alcaraz (Albacete)

Pernales y El Niño de Arahal, imitando al Vivillo que había conseguido llegar a Buenos Aires, intentaron llegar al puerto de Valencia para embarcar hacia América. Allí tenía El Pernales citada a su última novia, Conchita de El Rubio. Se internaron en la sierra de Alcaraz pero fueron sorprendidos por la Guardia Civil, que, tras un tiroteo, mataron primero al Pernales y luego al Niño de Arahal. Un carro transportó los cadáveres al pueblo de Villaverde del Guadalimar y luego al de Alcaraz, donde fueron expuestos en el patio de la cárcel y, posteriormente, enterrados en el cementerio del pueblo de Alcaraz en cuya lápida figura la fecha de su muerte: 31 de Agosto de 1907. Como curiosidad, en el atestado consta que El Pernales media de estatura 1,49 m.

Entre sus efectos personales se encontraba, entre otros, la escopeta que aparece en la foto y que se expone en el Museo del Ejército en Madrid.

Su novia Conchita se quedó esperando al Pernales en Valencia, con una niña en brazos, sin dinero, sin conocer a nadie, y sin saber adonde ir marcada con la vergüenza de ser la concubina, ni casada ni viuda, del hombre más despreciado de España.

escopeta