El poder de la palabra, por Mª Carmen Bastos

El poder de la palabra, por Mª Carmen Bastos

La palabra es energía, energía que fluye y que desembarca en las personas que nos oyen.

A veces, no nos planteamos el poder que nuestras palabras pueden llegar a tener.

Es más fácil, cuando pensamos acerca de las palabras que nos dicen, las que van dirigidas a nosotros.

Hay momentos en los cuales necesitamos aferrarnos, cual salvavidas se tratase, a las palabras de una madre, de un hermano o de un buen amigo. Porque en ellas encontramos el consuelo deseado, el consejo necesitado o simplemente, el cariño que anhelamos.

Y ahí, está el poder sanador de las palabras; la palabra como una energía positiva, que nos facilita la sanación del alma.

Hay palabras que desencadenan una serie de sentimientos, de reacciones en nuestro interior, que precisamente, eso es lo que le da, le confiere ese nombramiento de energía positiva.

Pero, por el contrario, también nos pueden producir el efecto opuesto.

¿Por qué duelen tanto algunas palabras? ¿Por qué resuenan en nuestro interior, haciendo temblar nuestra alma?

Como ya he dicho anteriormente, las palabras son energía, y se cargan tanto de lo bueno de las personas que las producen, como de lo más negativo que encierren sus interlocutores.

Cómo duele una mala palabra, o pronunciada en un mal momento o mal escogida por una determinada persona.

De ahí que debemos ser muy cuidadosos con ellas; debemos mimarlas y cargarlas de lo mejor de nosotros mismos.

Así como escoger las palabras adecuadas con cada persona.

Ya que un error en la palabra escogida o en la persona destinada, nos puede provocar un cataclismo interior del que no sepamos cómo salir ilesos y del que, seguro, dejaremos huellas.

Las palabras son la mejor herramienta que poseemos para transmitir lo que sentimos, lo que queremos, lo que esperamos y lo que soñamos, entre otras cosas; son energía que fluye entre nosotros, entre nuestras almas y por ello, debemos cuidar de ellas y buscar las más adecuadas.

Debemos ser conscientes del poder de las palabras y así seremos capaces de no herir al que nos ama y de amar al que nos hiere.

 

                                                                                                          Mari Carmen.