El Famoso Juicio de Juan Cano, por Rafael Rodríguez

El Famoso Juicio de Juan Cano, por Rafael Rodríguez

Continuando con el tema del artículo anterior CASARICHE Y EL BANDOLERISMO y siendo de la opinión de Juan Antonio Romero Sánchez (q.e.p.d.) de que “hablar de bandoleros sin hablar de Casariche es una falta de respeto histórico”, voy a tratar de explicar algo sobre el famoso juicio en Marchena contra el Alcalde de Casariche Juan Cano, el casaricheño más famoso de todo el siglo XIX.

Juan Cano (Juan José Robustino Cano Bello) nació en Casariche el día 24 de mayo de 1799 y era hijo de Juan Cano Romero, natural de Casariche, y Mª del Carmen Bello Gómez, estepeña. Era el tercero de 4 hijos.

Su infancia y muchos años de su vida los pasó en Badolatosa ya que su padre y sus tíos tuvieron arrendado el cortijo de Burraco y en propiedad el cortijo de Santa Cruz.

Con 18 años se casó en Badolatosa con Mª Concepción Morales de Santaella y tuvieron 9 hijos, todo nacidos en Badolatosa, menos el último que nació ya en Casariche.

Como estuvo muchos años viviendo en Badolatosa conocía muy bien al famoso bandolero Germán (José Mª Ruiz), que trabajaba en la casa de sus padres, al Tempranillo (José Mª Hinojosa) y al Lero (Juan Caballero), con quienes tuvo muchas y frecuentes reuniones en la Venta de La Paloma y en la posada que su primo José Bello tenía en la plaza de Casariche.

 

Desde la creación de la Guardia Civil en 1844 los bandoleros de trabuco y caballo van desapareciendo poco a poco. Entonces surgen los bandidos dedicados a la extorsión y al secuestro. Se identificaron hasta 54 bandas de estos delincuentes. En la mayoría de los casos se llegó a la conclusión de que Casariche era el cuartel general de los ladrones y que allí tenían sus principales protectores. Personas secuestradas en Porcuna, en Valenzuela, en Martos, en Jerez, en Fuente de Piedra, en Lucena, en Puente Genil, en Estepa, en Herrera, en Baena y en Setenil aparecían muertas en Casariche o se negoció su rescate en Casariche.

Todos los informes designaban al pueblo de Casariche como el sitio donde se formaban los planes y donde los desgraciados iban al ajuste del rescate de las personas secuestradas. Al mismo tiempo se señalaba a D. Juan Cano, a sus hijos y a su primo José Bello como los protectores e iniciadores de todo. Se detuvo a Juan Cano y otros 15 ó 20 de Casariche y esas detenciones coincidieron con la extinción de los bandidos, lo que probó a las claras la criminal participación que tenían con los ladrones.

Como la influencia que D. Juan Cano tenía entre la gente de Estepa y su comarca era tan grande, las autoridades provinciales decidieron que el juicio tuviese lugar en la ciudad de Marchena, debido a que no se fiaban de las autoridades y de los jueces que había en Estepa y Osuna, ya que Juan Cano contaba, entre otros muchos, con el apoyo del Marqués de Cerverales y de D. José Lasarte, responsable del partido progresista.

 

El juicio se celebró en Marchena en el año 1853. La causa constaba de más de 1200 folios y la acusación fue llevada por D. Antonio Álvarez Chocano, abogado de Estepa. Juan Cano Bello fue condenado a doce años de presidio como cómplice de delincuentes.

 

El 24 de Septiembre de1879, ala edad de 80 años, murió en la casa número 18 de la calle de Las Monjas de Casariche. A su entierro asistió mucha gente. Allí estaban el hijo y el nieto de El Tempranillo, varios hijos y nietos de Germán, el señor Juan Caballero Pérez con parte de sus hijos y varias personalidades, alcaldes y justicias de Estepa, Osuna, Marchena y Sevilla. No faltaron tampoco clérigos y militares.

 

Muchas veces me he preguntado si no sería mejor olvidar a personajes abyectos como El Tío Martín o Juan Cano que no presentan ninguna faceta positiva. Mi respuesta es que todos tenemos que asumir nuestro pasado –mi bisabuelo también llevaba el apellido Cano– porque, como dice Cervantes: “El cielo gusta que nadie se desprecie de lo que Él hizo”.