Ni derechos ni gaitas, por Arroyo Romero

Ni derechos ni gaitas, por Arroyo Romero

A algunos pseudo-salvadores de la Patria y ciudadanos muy reivindicativos se les llena la boca de palabrería ampulosa y grandilocuente, como si fueran únicos defensores de los Derechos Humanos, cuando no respetan ni hacen respetar los derechos de sus vecinos más cercanos. Sé que esta afirmación va a picar a algunos casaricheños, especialmente a los más molestos y/o más consentidores, pero quien quiera honra… que se la gane.

 

Los ciudadanos que sí somos respetuosos con los derechos de los demás estamos hasta la coronilla de esos “bocachanclas” que, al mismo tiempo, están amparando las conductas más incívicas que se puedan mantener en una comunidad. Porque, claro, la gente de bien parece que no tenemos ni derechos ni gaitas.

 

Que sí, que estoy hasta la coronilla…

 

· De que se viole constantemente el derecho al descanso, especialmente de los bebés, ancianos, enfermos y currantes, por el caprichito de celebrar la alegría particular con cohetes y fuegos artificiales a altas horas de la noche. Que mi niño cumple cinco años, ¡cohetazos!; que mi equipo gana un partido, la liga o lo que sea, ¡cohetazos!; que la suegra se va un mes de vacaciones, ¡cohetazos! Amén de otro tipo de
molestias ruidosas que atentan contra la salud, pero como aquí no pasa nada…. (Leamos el Real Decreto 1367/2007, sobre ruidos molestos).

 

· De que se derroche el agua de una forma tan irresponsable con llenado de piscinas de la red general, con gomazos sin mesura a las fachadas, con los enganches ilegales, que haberlos… hay y muchos.

 

· De la quema de rastrojos y otras actividades que puedan provocar la propagación del fuego, con el consiguiente peligro para vidas y bienes de nuestros convecinos. (Léase la normativa de carácter permanente publicada en el BOJA 102 de 29 de mayo de 2009, vigente en la actualidad, en la que se prohíbe el uso de fuego desde el 1 de Junio a 15 de Octubre).

 

· De quienes convierten los contenedores de residuos sólidos en vertederos. De quienes miran complacientes a sus hijos, mientras estos destrozan el mobiliario urbano y jardinería de nuestro pueblo. De quienes van escupiendo y arrojando colillas, papeles, plásticos, latas…, por nuestras calles y plazas. Y no digamos las cacas de animalitos.

 

· De esos individuos que constantemente están dando “gato por liebre” como ciudadanos y, sin embargo, tienen la osadía (mejor dicho, la poca vergüenza) de cuestionar y enfangar a las personas de bien que respetamos escrupulosamente toda normativa legal vigente, máxime si esa normativa es justa e imprescindible para asegurar el bien común.

 

· La bilis me llega a la coronilla por el asco y la indignación que me producen quienes acosan y agreden impunemente. ¡¡Y aquí sí que los permisivos y pasivos son los mayores culpables!!

 

· Estoy hasta la coronilla de ser prudente y ya no voy a dejar pasar ni una a la gente envidiosa, incívica, intolerante, mal educada, difamadora, cargada de falsedad, estulticia y palabrería vana, ante los que haré valer mis Derechos continuamente. ¡Ah! Y también estoy hasta la coronilla de los cobardes que, con su silencio, están consintiendo las actitudes indeseables de los anteriores.
Y finalizo con el reconocimiento del aspecto más amable de esta sociedad, rindiendo todo mi respeto y consideración hacia las personas dignas, responsables, solidarias, respetuosas, honradas, educadas y tan humanas, que saben llegar por su humildad al corazón de los demás.

HE DICHO