Cena promoción 1980. Aquellos maravillosos años.. (última parte)

Cena promoción 1980. Aquellos maravillosos años.. (última parte)

Aun siendo escolares y/o poco tiempo después, a la hora de hacer “deportes” todos vestíamos chandals de “táctel” del mercadillo o de “anca la Fuensanta o la Correas”, no había tanta diferenciación de modelos en la ropa como hoy. El mercadillo (el jueves) se situaba desde el actual bar El Cano, hasta la Panadería de la Capitana, y desde ahí, hasta la Plaza de Abastos, dónde recuerdo algunas trastadas  con el amigo Moriana Heredia (lagarto).

Recuerdo “los billares de herrerillo” dónde jugábamos pubertos@s a las maquinitas de la nave que disparaba misiles, a la de futbol, de los cocos, de ninjas, futbolines, billares y ping pong, situado en el actual Bar la Trampa (hoy regentado por el compañero Luis) y Kanaima. Aquella era una parada obligatoria en las tardes de los fines de semana.

Siendo adolescentes, vivimos enganchados a una serie que se emitía en Telecinco, uno de los 6 canales de tv que había, “Sensación de Vivir”, sí sí, el canal de las “mamachicho”, como dice un buen amigo. Recuerdo carpetas forradas con posters de la serie, poster de la superpop colgando de paredes, camisetas, etc.

De las modas mejor ni hablamos, ¡Madre mía!, esas fotos es mejor dejarlas bajo custodia! pero recordamos con cariño cuando las niñas nos tuneábamos los flequillos con laca y llevábamos hombreras, los niños estábamos pelados  “a capa” o también se puso de moda un peinado que consistía en peinarse para el lado y en lugar de raya, ponerlo tieso, cuyo gran impulsor fue “Moriana el del Cerrillo”, aunque algunos iban a la peluquería tanto por la profesionalidad como por la buena literatura de sus revistas.

Algun@s de nosotr@s fuimos la primera generación que pisó el Instituto Aguilar y Cano de Estepa en su actual ubicación (Las generaciones anteriores iban a Herrera) y a su vez la última generación que cursó Bup/Cou, el que repetía, pasaba “a la reforma” o a Puente Genil, dónde también se podía hacer Bup y Cou.

En Estepa en el instituto de arriba, se cursaba FP de administrativo, electricidad o metal y en el de abajo Bup/COU.

Qué buenos ratos con Antonio en la cafetería, ¡qué nervioso era!

Recuerdo en Bup, que casi todos los de Casariche estuvimos repartidos en 2 clases, y algunos otros (muy pocos) en otra. El conductor del autobús, el Sr. Tenor, nos impartía clases magistrales de lo que no hay que hacer en el autobús, creo que para ponernos a prueba por si estábamos dormidos. Recuerdo las clases con Francisco Estepa, el Moso, Fátima, Esther, MC Rengel, Mª Angeles Alvarez, Cristina Ramirez, Loli Gil, Pepe, Edu, Javier Rodas, Yessi, Belen, etc… dónde conocimos a Botella, que quería que “Los Perenos” perteneciese a Casariche en lugar de a La Roda.

En el instituto, de todos los fantásticos capitulos vividos, especial mención requiere el día de las Paellas de 1º de BUP, dónde los alumnos de cada clase hacían una paella que luego degustábamos todos juntos, en la caseta municipal dónde se pone la Feria de Estepa actualmente y me acuerdo que en nuestra clase, hubo una cocinera casaricheña estupenda, Manoli Bastos que le dio un sabor exquisito a nuestra paella, pese a que a su lado no le faltaba un “malintencionado” pinche de cocina que le decia “manoli manoli, shh, le echo más de esto? Haaaaabeeeeeeeee…”

En plena adolescencia, en cualquiera de nuestras casas  había cintas de casset de Héroes del silencio, el último de la fila, Extremoduro, Máquina Total,  Megatrón, Ace of Base, etc… Con especial cariño recuerdo  “La lambada” que nos empeñábamos en bailar lo más sensual posible, … ¡jajajajaj! Y la canción de “Saturday Night” o como la conocíamos entonces, la canción de Dee dee na na na, Saturday night, tariroriro rirorá, que tanto sonó en la discoteca sin alcohol para menores que había en el Lepanto, (actual Garrys).

Entorno a los 16-19 años en adelante, son gratos los recuerdos que nos traía el disco pub 4-64 (con Emilio, Antonio, Julián y Melchor) con su magnífico ambiente poco iluminado y su buena música, dónde comenzábamos la noche de los fines de semana para finalizarla en “la Cota”, que entorno a los 16 años, con suerte nos dejaban pasar sin enseñar el carnet y a saber si esta semana tocaba la entrada roja o la verde.

Ya siendo un poco más mayores, el ambiente en la cota era de lo más variado, cada pandilla ochentera tenia una cierta ubicación, pero supuso un nuevo punto de encuentro entre compañeros de promoción que estudiaban fuera o trabajan. Al finalizar las veladas discotequeras con “dancings populares de lo mas diverso” la suerte era variada, unos terminaban en el parque de la piscina, otros en la zona de “El Río” y otros caminando a casita con alguna copichuela tomada y una sonrisa de oreja a oreja.

Durante la Navidad y al igual que hoy, “las juntas” tuvieron mucha influencia para nuestra generación. Todos hemos forrado paredes con bolsas de basura negras,  adornadas con papel de aluminio y posters, estética ochentera total heredada de la movida madrileña. Al igual que hoy, muchos tomaron su primera copa de alcohol en ellas, sirviendo las mismas  como  hospitalarias sedes para encuentros entre pandillas resguardecidos del frío.

Durante el instituto o después de él, y hasta el 98-99 se produjo la segunda fractura de nuestra generación, ya que tras finalizar los estudios secundarios o durante ellos, la gente optaba por irse a trabajar (eran buenos tiempos y trabajo no faltaba) algun@s otros emigramos a las capitales de provincia para ir a la universidad, principalmente a Sevilla, quedándose en el pueblo muchos buenos compañer@s y amig@s que algunos fines de semana visitaban los pisos de amigos estudiantes.

Hoy ya, todos en el pueblo (o viviendo fuera de él) 32 años después de haber nacido, jugado, reído y llorado, es un buen momento para recordar aquellos maravillosos años, y cargar las pilas con ilusión para afrontar mejor la época en la que vivimos, y decir con orgullo aquello de “Yo también soy del 80”, una generación que a día de hoy volviendo la vista atrás, ha vivido ajena a muchos cambios sociales que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, pero que este 24 de noviembre se unirá de nuevo para comenzar una nueva etapa.

 

Mari Camen Bastos

Antonio J. Oliva