Autonomía Emocional por Mª Carmen Bastos

Autonomía Emocional por Mª Carmen Bastos

Después de un largo tiempo apartada de estos menesteres, sin capacidad para dedicarle a algo que me gusta y a la vez, me ayuda en mi crecimiento personal, me atrevo hoy a hablar sobre la “autonomía emocional”.

La autonomía emocional es la capacidad de tomar decisiones de acuerdo a la propia voluntad.

Nadie dijo que fuese fácil, y con  todo el respeto del mundo me acerco a la ella para mostrar varios aspectos que están totalmente relacionados con dicha autonomía.

Una persona es autónoma emocionalmente cuando lucha por lo que quiere sin la necesidad de aprobación de los demás.

Complicado, ¿verdad?. ¿Cuántas veces nos frenamos en cualquier aspecto cotidiano porque los demás no lo creen acertado?.

Desde el comprarte algo de ropa que los demás no la ven acertada; pasando por decidir dónde vivir, con quién, qué estudiar, ser o no madre, casarte o divorciarte, etc.

Decisiones complejas que se ven frenadas no sólo por enemigos externos, como puede ser el hecho de buscar la aprobación de aquellos que nos rodean, de quienes nos importa, de nuestra propia familia, sino también de nuestros propios miedos, nuestras propias creencias, convicciones, etc.

En definitiva, nuestra mente, nuestro fuero interno, nos pone demasiadas trabas en el día a día, como también para tener que encontrar la aprobación externa. Una simbiosis complicada de alcanzar.

Es muy difícil conseguir dicha autonomía emocional, de hecho, quienes creen haberla alcanzado, en la mayoría de las ocasiones están equivocados.

Para ello, sólo es necesario un pequeño revés de los que la vida nos tiene acostumbrados a recibir. En esa ocasión, todas nuestras creencias, nuestra fuerza interior y nuestra capacidad de decisión, vuelven a tambalearse y volvemos a sentirnos vulnerables ante dicha situación.

Por lo que acudiremos a nuestro entorno más cercano, a nuestras costumbres, a lo que nuestra cultura dicta, etc. , para intentar hacerle frente.

Lo complicado es tomar tus propias decisiones a pesar de todo y a pesar de todos.

Ser independiente emocionalmente, no significa ir a contracorriente, sino actuar como realmente quieras actuar, sin condicionantes.

Otro aspecto vinculado a la autonomía emocional es el que nadie deba decirnos, ni obligarnos a tener un determinado estado de ánimo.

Cuando uno está triste, está triste, y nadie puede pretender que eso no ocurra.

Creo que todos contamos con un proceso de asimilación y superación de los sentimientos, el cual nos ayuda a pasar de un estado de ánimo a otro.

Tenemos nuestro propio proceso y necesitamos nuestro tiempo, nuestros tiempos, y ni nosotros mismos debemos presionarnos para pasar de un estado a otro.

Como se puede ver esto de la autonomía emocional no es nada fácil de conseguir, y por supuesto, no pretendo ser gurú en este tema.

He intentado abordarlo desde mi humilde experiencia y con todo el respeto del mundo hacia los profesionales que pueden ayudarnos a conseguirla.

 

Mari Carmen.