Algo más que un folio por Arroyo Romero

Algo más que un folio por Arroyo Romero

Pues claro que hace falta algo más que un folio y un bolígrafo (o un ordenador) para ponerte a escribir…!  Sea cual  sea la extensión de lo que escribes, sea novela, artículo o esquela, debes ser consciente en todo momento de la gran responsabilidad que supone escribir algo para los demás, es decir, publicar lo escrito. Lamento tener que hacer una llamada de atención a todos los “escribidores” que utilizan alegremente las redes sociales y cualquier otro medio de comunicación sin tener la mínima noción de ortografía ni de sintaxis, sin saber ni siquiera lo que desean expresar y cómo han de expresarlo.  Porque escribir no es juntar palabras ni copiar bonitas frases de esas publicaciones de “autoayuda”, que mienten más que ayudan.

Y es que en esta España nuestra de hoy, cualquier pintamonas da dos brochazos en un lienzo, le pone un título extravagante, largo y sonoro como “Reflexiones de un espíritu libre  vagando  por las regiones sidéreas” y ya se cree un Kandinsky… En esta España nuestra, cualquier famosilla analfabeta funcional expone sus miserias en un libro que otro le escribe, pero del que ella va presumiendo como “mi libro”, con el agravante de que, quizás, ha lanzado más ejemplares de esa basura que Dolores Redondo de su magistral novela  Premio Planeta 2016, por  poner un ejemplo… En esta España nuestra,  cualquier descerebrado “hijo de”, por lanzar cuatro maullidos de gato mal parido consigue  un disco de oro y es portada de todos los medios de comunicación… En esta España nuestra, las alusiones anteriores son el claro ejemplo del índice cultural de buena parte de la población española, que aplaude la ignorancia, la escasa formación y la peor educación.

Pero volvamos a los “escribidores”. Algunos lectores de este artículo de opinión criticarán mi dureza para con esas personas que, en sus mal expresados y cacográficos escritos, “ponen toda la buena voluntad del mundo. Porque los pobrecillos  no han tenido la oportunidad de estudiar”… Y eso es craso error. Aquellos que defendemos la Educación antes que la Enseñanza, también creemos que no sólo te proporciona cultura un título académico, puesto que tras la edad escolar viene esa etapa en la que lees, buscas, te informas, sacias tu curiosidad y demuestras tu afán por cultivarte. Así es como realmente aprendes aquello que no aprendiste de pequeño porque no pudiste o porque no quisiste, que es el caso de los más jóvenes.

No olvidemos una frase que, aunque con tintes de pedantería, es una verdad como un templo: “Todos somos en potencia dueños de nuestro presente y arquitectos de nuestro futuro.”

En nuestras manos está  dedicar algunos ratos de ocio para  nuestro enriquecimiento cultural a través de esos recursos simbólicos inmateriales y también materiales, que suponen el perfeccionamiento de las facultades específicamente humanas. Todos podemos, si queremos. Pues la cultura no es patrimonio de una clase social y/o económica, sino un bien común que todos debemos cuidar y potenciar.

Y nunca olvidemos que hace falta algo más que un folio y un boli (o un ordenador) para  publicar nuestra opinión, nuestras ideas, nuestros conocimientos, nuestros sentimientos…Hace falta aprender a transmitir con un buen hacer en el fondo y la forma.

Nadie se moleste conmigo. Es un consejo de viejo y respetuoso maestro.